jueves, 10 de agosto de 2017

SIN CARGA NI DESTINO

Vivir una vida desapasionada y culta, al socaire de las ideas, leyendo, soñando, y pensando en escribir, una vida suficientemente lenta como para estar siempre al borde del tedio, lo bastante meditada como para no caer nunca en él. Vivir esa vida alejado de las emociones y de los pensamientos, apenas en el pensamiento de las emociones y en la emoción de os pensamientos. Quedarse plantado al sol, dorándose, como un oscuro lago rodeado de flores. Tener, en la sombra, aquella nobleza de la individualidad que consiste en no exigirle nada a la vida. Ser, en el agitarse de los mundos, como una polvareda de flores a la que un viento desconocido eleva en el aire de la tarde y que el torpor del anochecer deposita al azar en cualquier sitio, indistinto en medio de formas más amplias. Ser esto con un conocimiento seguro, sin alegría ni tristeza, agradeciendo al sol su fulgor  a las estrellas su lejanía. No ser más, no tener más, no querer más... La música del hambriento, la canción del ciego, la reliquia del transeúnte desconocido, las idas y venidas en el desierto del camello sin carga ni destino...


Nada me satisface, nada me consuela, todo -haya existido o no- me sacia. No quiero tener alma y no quiero renunciar a ella. Deseo lo que no deseo y renuncio a lo que no poseo. No puedo ser nada ni todo: soy el puente de paso entre lo que no tengo y lo que no quiero.



Fernando Pessoa
Libro del desasosiego
Un día en la (no) vida de Bernardo Soares
Antología, introducción y traducción de Luis Morales

martes, 8 de agosto de 2017

QUEJARSE EN VOZ BAJA




A MANO AMADA,

Cuando la noche impone su costumbre de insomnio,
y convierte
 cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
                                                       otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
                                                 me reclaman.

Reconozco los rostros. 
                                                            No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver más hondo
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
                                                la memoria.

Ángel Gonzalez



Larga y prematuramente adiestrado en el ejercicio de la paciencia y en la cuidadosa restauración de ilusiones sistemáticamente pisoteadas, me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros, y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo poesía fue, antes que por otras razones, para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero acto de vivir. 

Palabra sobre palabra
A.Gonzalez

miércoles, 2 de agosto de 2017

MOVER EL CORAZÓN





Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.

Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.

Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos

Amalia Bautista




"Vivo sola, no preocuparos, siempre estoy en buena compañía"

Gloria Fuertes


"En las noches claras,
resuelvo el problema de la soledad del ser.
Invito a la luna y con mi sombra somos tres."

lunes, 31 de julio de 2017

ENTREACTO





CLAUSURA


Estoy encerrada en la cuna, no sé
cuántos años tengo. Estoy encerrada en este
despacho, no sé qué hora es. Encerrada
en un somnífero, ya sin preguntas.
Encerrada en un nombre propio -¿quién me invoca,
quién me convoca?-. Encerrada en un planeta
invisible a la lente del telescopio.
Encerrada en un árbol genealógico,
las raíces podridas por un exceso de agua
en los ojos. Encerrada en las cuarenta y cinco
velas del pastel. Encerrada en un saco,
el oxígeno siempre insuficiente,
escaso como las respuestas con sentido.
Encerrada en una caja de zapatos
-de cuando en cuando, una mano piadosa
deja caer cuatro hojas de morera
para hacerme feliz-. Encerrada en mi propio
encierro, en las piedras con las que levanto
la sombra del muro, en la boca y la saliva
que no doy, en esta voz que rueda
paladar adentro, menguando sin prisa,
concentrada, concéntrica, constante.
Como un universo en regresión.



Gemma Gorga

lunes, 10 de julio de 2017

VIVO Y CREO

Alfredo Roldan



Poema de Laura Llasan

Apuntes de fe

creo en lo que se mueve detrás de la aspereza
en la instancia agotada de una promesa rota
creo en la inmediatez
creo en las despedidas
en los cuerpos vencidos por el peso de la parte que falta
creo en la vanidad
creo en lo efímero
en la trinchera que construye la noche con las piedras del día
creo en los pactos del azar
en la brutalidad de los sentidos
en esa dentellada que sufren los cimientos cada nueva estación
yo pego inútilmente la espalda a la pared
vivo en esa cornisa
tarde o temprano me romperé los dientes sin el menor estilo
sé predecir esa obviedad
creo en la conveniencia de recapitular
en la esforzada dignidad que me asiste
en los favores del instinto
más que en ninguna cosa

miércoles, 5 de julio de 2017

SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ES INJUSTO

Nos cuenta Blanca Varela en una de las pocas entrevistas que concedió ya de mayor, que hubo una vez en que un sacerdote le negó la absolución por negarse a seguir leyendo a Emilio Zola. El cura en cuestión la obligó a elegir, y ella no dudó: se alejó de la iglesia y la abandonó definitivamente cuando perdió a su hijo Lorenzo, a la edad en que un hijo debe vivir y recorrer el largo camino de la vida, y sobre todo sobrevivir a sus padres.




Con su intenso dolor de madre se preguntaba porqué ese empeño de Dios en arrebatar lo más hermoso de su vida. No sabemos si Dios le respondió, pero si conocemos lo que en un poema dejó escrito de esa amarga experiencia: Casa de Cuervos. No hay desolación de madre que consuelen razones de Dios ni actos de fe.




porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme —nada infinita—
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver


Pero Blanca, considerada como una de las voces latinas más importantes de la poesía latinoamericana, sí tuvo un convencimiento: su auténtica devoción por la poesía. Poesía aparentemente fácil, sin adornos, pero a la vez compleja y abstracta, con muchos pasajes oscuros; tenía fe en la palabra, que a su decir la iluminaba y le abría caminos que recorría junto a otras importantes figuras de la literatura: Breton, Neruda, Simone de Beauvoir o Cesar Vallejo quienes contribuirían a mostrarle las luces de la supervivencia y junto a su amigo Ostavio Paz quien dijo de ella " es una poeta que no se complace con sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo" 


Para los que os gusta su poesía y queráis conocerla un poco más, os dejo este vídeo:


jueves, 29 de junio de 2017

ENCONTRAR LA LLAVE A LA SOMBRA DEL FARO


Los cuentos sufís son relatos, fábulas, leyendas, parábolas y poesías que despiertan el camino del corazón y la intuición a través de la palabra. Palabras sencillas pensadas con amor, e inspiradas para ser observadas, como se observa un hermoso jardín. No tratan de convencer ni adoctrinar, sino de seducir al lector que encuentra, con asombro y prodigio, las respuestas que le ayudaran a conocerse mejor.   





En plena noche,  un amigo se encuentra con otro que está en medio de la calle buscando algo por el suelo, bajo la luz de un farol. Le pregunta qué hace y el otro le responde que está buscando la llave de su casa. El amigo se agacha y le ayuda a buscar la llave. Al cabo de un buen rato de estar remirando todos los rincones de la calle y de no encontrar la llave, le pregunta si está seguro de haber perdido la llave allí y el primero le responde: "No, aquí no se cayó. La perdí allí, en la oscuridad, pero aquí hay luz para buscarla".

El conocimiento de uno mismo, el universal "conócete a ti mismo", debe ser buscado en las zonas más oscuras, incómodas y confusas del propio ser.

lunes, 26 de junio de 2017

HACER REAL LA VIDA Y DARLE VALOR

Somos un complejo laberinto de pensamientos, emociones, necesidades, conocimientos y vivencias que necesitan de la voz escrita para ordenarse y entenderse. Hacer real lo irreal a través de cualquier lenguaje escrito. Cuanto más concreta y precisa es la palabra más visual y entendible es la voz. Sin embargo hay formas en el lenguaje y en general en cualquier manifestación artística,  que nos cuesta entender, por estar expresadas de manera, dijéramos,  abstracta o surrealista, poco comprensibles al entendimiento lógico y razonado. Son voces con otra ordenación subconsciente, que requieren de especial sensibilidad y confianza, para su comprensión. Fernando Pessoa las conocía todas, y nos las hizo llegar a través de sus personajes heterónimos. La que muestro a continuación es la de Bernardo Soares. 

Habitaciones junto al mar Edward Hopper

La mayoría de las personas enferman por no saber decir lo que ven y piensan. Se dice que no hay nada más difícil que definir en palabras qué es una espiral: es necesario, se dice, dibujar en el aire, con la mano y sin literatura, el gesto ascendente y ordenadamente enroscado con el que aquella figura abstracta de los muelles o de algunas escaleras se manifiesta ante nuestros ojos. Pero siempre que nos acordemos de que decir significa renovar, podremos definir sin dificultad una espiral: es un círculo que sube y sube si llegar nunca a acabarse. Se muy bien que la mayor parte de la gente no se atrevería a definirla así, porque supone que definir es decir lo que los otros quieren que se diga, y no lo que es preciso decir para definir. Lo diré aún mejor: una espiral es un círculo virtual que se desdobla subiendo sin nunca realizarse por completo. Pero no, esta definición todavía es abstracta. Buscaré lo concreto, y así todo podrá visualizarse: una espiral es una serpiente enroscada verticalmente en torno a nada. 
Toda la literatura consiste en el esfuerzo para hacer real la vida. Como todos saben,  incluso cuando actúan sin saber, la vida es absolutamente irreal en su realidad directa; los campos, las ciudades, las ideas son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos. Son intrasmisibles todas las impresiones salvo si las volvemos literarias. Los niños son muy literarios porque dicen tal como sienten y no tal como debe de sentir quien siente según otra persona. Oí una vez a un niño que, queriendo decir que estaba a punto de llorar, no decía: "tengo ganas de llorar", que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino: "tengo ganas de lágrimas". Y esta frase, absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre sí pudiera llegar a decirla, explica sin ambages la presencia cálida de las lágrimas que saltan de los párpados conscientes de la amargura líquida. "¡Tengo ganas de lágrimas!". Aquel chiquillo supo definir bien su espiral.
¡Decir! ¡Saber decir! ¡Saber existir a través de la voz escrita y de la imagen intelectual! Todo esto es lo que en la vida vale: lo demás son hombres y mujeres, amores supuestos y vanidades ficticias, subterfugios de la digestión y del olvido, gentes removiéndose como bichos cuando se levanta una piedra bajo el enorme pedregal abstracto de un cielo azul y sin sentido.

Fernando Pessoa
Libro del desasosiego

miércoles, 21 de junio de 2017

VOCES


Pueden en mí, más que todos los infinitos, mis tres o cuatro costumbres inocentes.




Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.


A F O R I S M O S



Cuando me hiciste otro, te dejé conmigo.

Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto.

Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.

Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo.

El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.


Sí, están equivocados, porque no saben. Y si supieran... Nada. Ni estarían equivocados.

Todo es como los ríos, obra de las pendientes.

El mal que no he hecho, ¡cuánto mal ha hecho!.

El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.

Antes de recorrer mi camino yo era mi camino.

El amor nace de dos amores y muere en uno.

El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.

Estar en compañía no es estar con alguien, sino estar en alguien.

Se puede no deber nada devolviendo la luz al sol.

Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.

Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.

Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.

Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.

Mi padre, al irse, regaló medio siglo a mi niñez.


Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo.

La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.

Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas.

No hallé como quien ser, en ninguno. Y me quedé, así: como ninguno.


Sí, son millones de estrellas. Y millones de estrellas son dos ojos que las miran.

Quien ama sabiendo por qué ama, no ama.

Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado.
















Sí, es entrando en todo como voy saliendo de todo.

Hallarás la distancia que te separa de ellos, uniéndote a ellos.

Cien hombres, juntos, son la centésima parte de un hombre.

Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí.

Lo que dicen las palabras no dura. Duran las palabras. Porque las palabras son siempre las mismas y lo que dicen no es nunca lo mismo.

Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.

Si amas al sol que te alumbra, tal vez amas y si amas al insecto que te muerde, amas.

Quien conserva su cabeza de niño, conserva su cabeza.

Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.

A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad.





No me hables. Quiero estar contigo.



Uno es uno con otros; solo no es nadie.



Cuando me encuentro con alguna idea que no es de este mundo, siento como si se ensanchara este mundo.

Y si llegaras a hombre, ¿a qué más podrías llegar?

Has venido a este mundo que no entiende nada sin palabras, casi sin palabras.

Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera algo del hombre.


Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.

Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.

A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.

Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece.

El dolor no nos sigue: camina adelante.

En plena luz no somos ni una sombra.

Mueren cien años en un instante, lo mismo que un instante en un instante.

Quien dice la verdad, casi no dice nada.

Y si crees que eres como cualquier ser, como cualquier cosa, eres todos los seres, todas las cosas. Eres el universo.

Hay caídos que no se levantan para no volver a caer.

Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo.

Comencé mi comedia siendo yo su único actor y la termino siendo yo su único espectador.

Lleve cada uno su culpa y no habrá culpables.

Nadie es luz de sí mismo: ni el sol.

El recuerdo es un poco de eternidad.

Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.

Hallé lo más bello de las flores en las flores caídas.

Saber morir cuesta la vida.

Toda persona anónima es perfecta.

Quien va de fuego en fuego, muere de frío.

La primavera del espíritu florece en invierno.

Lo eterno es el producto de efímeras vidas.

El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.

Si el hombre tuviese alas, bajaría más.


Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.

La razón se pierde razonando.

Nadie entiende que lo has dado todo. Debes dar más.
Cuando tú y la verdad me hablan, no escucho a la verdad. Te escucho a ti.

¿Por qué te pido tanto que me ayudes? Es que te estoy ayudando.

Lo que hay fuera de mí es una imitación mal hecha de lo que hay dentro de mí.


Creen que moverse es vivir. Y se mueven, no para vivir. Se mueven para creer que viven.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo.

Comprendo que la mentira es engaño y la verdad no. Pero a mí me han engañado las dos.





Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.

Ha sido correcto conmigo todo el universo, menos el hombre, mi semejante.

Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.


Algunos adelantándose a todos, van ganando el desierto.

Tu crees que me matas. Yo creo que te suicidas.

Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto.

Comencé mi comedía siendo yo su único actor y la termino siendo su único espectador. 

Todo lo que cambia, donde cambia, deja detrás de sí un abismo.

Un corazón grande se llena con poco.

Porque crees que me has comprendido has dejado de comprenderme.

Estoy tan poco en mí, que lo que hacen de mí, casi no me interesa.

He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.
Todos pueden matarme, pero no todos pueden herirme.
Quien me tiene de un hilo no es fuerte; lo fuerte es el hilo.



Las "voces" de Antonio Porchia son un tratado de filosofía condensado en frases cortas a modo de sentencias o aforismos que recogen su manera de entender la vida, de vivirla, su profunda manera de estar en esa dimensión de lo profundo, donde uno puede percibir la humildad, la bondad, el sufrimiento, la paciencia, la incomprensión, la soledad, la saviduria. La voz de Antonío Porchia no adoctrina: muestra, es un legado maestro para el que busca ahondar en el conocimiento, a través de su propia expriencia. Me ha gustado remarcar aquellas que más me han gustado, y he jugado a escoger la que tubiera un significado especial para mi : la decisión no ha sido fácil, pues eran varias y al final mi elegida ha sido: Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto. Me quedo reflexionando en ella ¿Cual sería tu elegída?  

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